Colegio San José en Estremoz

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Colegio San José en Estremoz2025-07-08T09:56:03+02:00

Colegio San José en Estremoz, la huella de la historia

Nombrar Estremoz, en el contexto del Colegio San José de Villafranca de los Barros y de su Asociación de Antiguos Alumnos, es volver atrás con una mirada agradecida y de reconocimiento a quienes no se rindieron ante la adversidad y encontraron una alternativa al paréntesis de actividad obligado por la expulsión de la Compañía de Jesús de España.

Para ahondar en lo que se vivió entonces, en lo que supuso y cómo se desarrolló esa etapa, contamos con la inestimable colaboración de D. José María Díaz la Orden. A muchos antiguos alumnos les sonará su nombre porque fue profesor del Colegio San José de Villafranca desde el curso 1968-69 hasta el curso 2007-08, con distintas responsabilidades educativas complementarias en el amplio período en que desarrolló su labor formativa en el centro, hasta su jubilación. 

En los últimos años, su colaboración con nuestra Asociación, y con el Colegio en general, no ha cesado. Os invitamos a leer y disfrutar de esta historia relacionada con el Colegio San José en Estremoz, que D. José María Díaz ha construido a través de lecturas diversas, un relato lleno de momentos que nos transmiten la emoción de aquellos años difíciles en la historia de los jesuitas en Villafranca. 

Pronto celebraremos el nonagésimo aniversario de la vuelta del Colegio San José de Estremoz al Colegio San José de Villafranca, que tuvo lugar a partir del 7 de agosto de 1936, aunque la vuelta de los alumnos para el comienzo del nuevo curso 36-37, no fue hasta el 18 de noviembre.

Para recordar esta etapa de exilio de los jesuitas y alumnos de nuestro Colegio, el 2 de marzo de 2024, la AA.AA organizó una visita al antiguo Colegio, hoy convertido en un cuartel del Regimento de Cavalaria Nª 3. Por desgracia y dado el tiempo transcurrido, hoy día no vive nadie de los que estuvieron en el exilio.

Yo ingresé en el Colegio en el curso 52-53 y, en mis primeros años de escolar, coincidí con algunos de los jesuitas que estuvieron en Estremoz (Hno. Hernández, P. Gómez Bravo, P. Florentino, H. Ibargallartu, Mancera…) y durante bastante tiempo conocí a muchos antiguos que estuvieron allí, que venían al Colegio el día del antiguo alumno y a hacer los ejercicios espirituales en los días de Semana Santa, que se estuvieron celebrando durante muchos años. Fui compañero del Claustro de Profesores del Colegio, del P. Andrés Rodríguez Nogales desde 1969 hasta su fallecimiento en abril de 1983, siendo Consiliario hasta entonces y, como antiguo alumno de Estremoz, a todos ellos les escuché historias sobre esa etapa que estuvieron exiliados.

Creo es bueno recordar para los que ya las conocen, y puedan leer y tener una idea los que no las conozcan, para que no queden en el olvido todos los sufrimientos y vicisitudes que pasaron.

Exposición confeccionada a través de los textos recogidos en los diarios del H. Mariano Hernández, el P. Francisco Mateos (Prefecto). P. Joaquín Múrquiz (espiritual), P. García Murga y del P. López Pego de su libro del centenario.

José María Díaz la Orden

Del diario del H. Hernández:

“El día 12 de abril, era día de visita en el Colegio, pero vinieron pocos familiares por causa de las elecciones municipales, que tenía lugar en esa misma fecha. Desde el día 13, antes de que la 2ª República fuera un hecho, algunas familias, pocas, sacaron a sus hijos del Colegio. El 14 de abril de 1931, proclamada ya la República, el P. Gabino Márquez llama al H. Mariano y le dice que la Compañía ya no tiene nada bueno que esperar… y por tanto que fuese a Badajoz para proveer de trajes de paisano para toda la Comunidad. Por la mañana del 15 me presento en el comercio Tres Campanas y pregunto por D. Mariano Ramallo, persona de confianza, y le expongo mi comisión. Apenas si estamos empezando cuando el comercio es invadido por los partidarios de la República, que registran todos los establecimientos para que los empleados del mismo se unan a la manifestación. D. Mariano ordena mi ocultación en los sótanos, que ofrecen más garantía de seguridad y que me vista de paisano.

Al día siguiente, el P. Rector ordena al Hº que ponga a salvo todo lo de la casa, porque dicen de Madrid que el Colegio corre grave riesgo. Por sí o por no, los Superiores deciden que se avise a las familias por si prefieren retirar a los hijos del Colegio. Los alumnos marchan a sus casas. Los AA. AA. y familias afectos al Colegio acuden para compartir la tribulación de la Comunidad y presentarles sus consuelos, y la sala de visitas simula un valle de lágrimas.

Pasan de 300 armados los que se presentan en el Colegio y decidieron dividirse en dos grupos (nocturnos y diurnos). Algunos de la Comunidad ya duermen en casas particulares. En la ciudad nos garantizan que no pasará nada porque ellos están dispuestos a todo por nuestra defensa. No obstante las contrariedades, los alumnos regresaron, el día 19 ya estaban todos en el Colegio y se tuvieron los exámenes finales en el Instituto. El resultado no pudo ser más satisfactorio. Todos aprobados, a excepción de uno, y diez sobresalientes con obtención de matrícula. Al aproximarse la apertura del Curso 31/32, la falta de garantías hace vacilar a los Superiores sobre la conveniencia de la apertura del curso en el Colegio.

El día 14 de octubre fue aprobado en el Parlamento el artículo 24” (realmente fue el 26). Este artículo, en su párrafo 3º decía: “Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes”. “Este artículo hiere de muerte a la Compañía de España, y el 15 era el día señalado para entrada de los alumnos. Como solo vinieron uno o dos, no quisimos admitirlos. El Rector, conocedor del decreto sobre la enseñanza en nuestros Colegios, tomó la siguiente determinación que comunicó a la Comunidad. “En vista de que no podemos abrir el Colegio, puede cada uno retirarse cada cual, a casa de sus familiares, y allí esperar a la decisión del P. Provincial”.

El asunto no podía ser más serio, y al Hº Mariano se le ocurrió una solución que expuso al P. Rector: “Padre, si no podemos enseñar en España, ¿por qué no ponemos el Colegio tras la frontera, en Portugal?” Al P. Rector no le disgustó la sugerencia, pero contestó: «No me parece mal la idea, pero la Compañía no está aún reconocida en Portugal, y no lo permitiría su Gobierno”. Dice el Hº que tal vez se podría conseguir por medio del Ilmo. Sr. Arzobispo de Évora, quien tiene gran prestigio e influencia para con el Presidente Carmona y el ministro Oliveira Salazar.”

Actividades

Señala el P. López Pego en su libro del centenario “El Arzobispo de Évora estaba muy agradecido a los jesuitas y no le faltaba motivos. Durante la revolución portuguesa de 1910, que destronó al Rey Don Manuel II, varios canónigos y sacerdotes de su diócesis tuvieron que salir precipitadamente de Portugal y refugiarse en España. Fueron recibidos en el Colegio de Villafranca, en el que permanecieron hasta que fue posible su regreso a Portugal.”

El P. Rector vio el cielo abierto y dijo al P. Gómez Bravo: “Mañana mismo vamos a visitar al Obispo de Évora”. Poco tiempo después recibe el P. Rector la siguiente comunicación. “Las puertas de Portugal están de par en par abiertas para recibir a los hijos de la Compañía de Jesús”.

Del libro del P. López Pego: (Búsqueda de emplazamiento del nuevo Colegio en Portugal)”.

Nuevo viaje del P. Gabino Márquez a Portugal para agradecer al Arzobispo y concretar la solución. “El Arzobispo les sugiere, como sitio para instalar el Colegio, un amplio edificio propiedad del ex-rey de Portugal, situado en la ciudad de Villaviçiosa, a 40 Kms. de la frontera. Ante todo, se necesita el conocimiento y permiso del propietario, D. Manuel II, que residía por aquellos tiempos en París, y hacia París sale el 18 de octubre el P. Gabino Márquez. D. Manuel no puso dificultades, pero la ulterior visita al edificio hizo ver que no reunía condiciones por exigir cuantiosos gastos de adaptación.”

Diario del P. Francisco Mateos:  “Al pasar por Madrid el día 19 el P. Rector, me llamó por tfno. y me dijo que abriera enseguida el Colegio, ya que el gobierno toleraba nuestros colegios hasta la promulgación de la constitución. El mismo lunes avise a los alumnos de Villafranca y cercanías que mañana 20 de octubre comenzamos las clases”. A continuación, cita el P. Mateo el número de alumno en cada curso, en total 110 y da cuenta de los padres y profesores que tenían a su encargo la docencia. El primer trimestre trascurre con cierta normalidad”. El día 20 diciembre queda interrumpido el diario, porque los alumnos marchan de vacaciones. “En Estremoz el Dr. Fonseca, AA.AA de la Compañía, Presidente de la Cámara, expone a los concejales la pretensión de los Jesuitas de abrir un Colegio para los niños españoles. Los concejales rasgan sus vestiduras, porque dicen que son asesinos, criminales, ladrones… El Dr. Fonseca presenta su dimisión: “Si estos señores son como Uds. les increpan, yo que durante nueve años me eduqué con ellos, debo participar de los mismos ideales. Una de dos, o Uds. admiten que estos señores son tan decentes como los presentes, y si no, pido mi dimisión irrevocable”.

Del libro del P. López Pego: “Es entonces cuando la solución portuguesa se va concretando en Estremoz. El P. Joaquín Márquez tenía cierta relación de parentesco con la familia de los Reynolds, uno de ellos D. Roberto Reynolds poseía en Estremoz un hermoso y capaz edificio. Visitado el edificio pareció completamente idóneo. Empiezan las negociaciones con D. Roberto que van muy bien encaminadas, tanto que en diciembre y comienzos de enero empiezan a visitar los jesuitas Estremoz para ir conociendo sobre el terreno la casa. Se iba acercando inexorablemente, de acuerdo con la actividad parlamentaria en Madrid, el momento, de tener que abandonar Villafranca. El 26 de enero ya estaba ultimado el acuerdo con D. Roberto.”

                                                  La nueva Constitución se promulga el 9 de diciembre de 1931.

Creo es importante en estos momentos, conocer los sentimientos que embargaban a los jesuitas, alumnos y familiares para ello, nada mejor que hacerlo a través del:

José María Díaz la Orden

Diario del P. Múzquiz:

“Día 24 de enero Misa a las ocho, con órgano y motetes. Después de la misa se recibió por radio, y más tarde por los periódicos, la triste noticia de haber sido firmado ayer el Decreto de disolución de la Compañía de Jesús. Con este motivo fueron muchísimas las familias y amigos que vinieron a testimoniarnos su sentimiento. Todos empezamos a prepararnos para abandonar el Colegio. La vida del Colegio sin embargo continuó normal. 
Día 26.- Por la mañana martirio de San Policarpo. Por la tarde: rosario y lectura espiritual. Fui a Elvas en automóvil para visitar al señor Arzobispo de Évora. Desde la noche tenemos vigilado el Colegio por guardias para impedir que podamos sacar cosas del edificio.
Día 28.- En este día memorable terminó la vida escolar del Colegio San José de Villafranca. A las ocho misa con órgano. Terminada la misa y el desayuno marcharon todos los alumnos a sus casas Despedidas afectuosas y ofrecimientos de todas las familias de los niños.
Día 30.- Los cuatro últimos alumnos que quedaron abandonan hoy el Colegio. Primera excursión de PP. y HH. A Estremoz. Toma de posesión del nuevo Colegio de Estremoz.
Día 31.- A las ocho de la mañana misa solemne con órgano a la que asistió tal cantidad de personas que fue imposible a muchos el poderse arrodillar ante el altar. Se consumieron tres copones de Sagradas Formas. Al final de la misa, durante la cual no cesaron los llantos de muchas personas, quiso el P. Rector hablar a los asistentes y luego recitar el Acto de Consagración de la Compañía a San José, pero las lágrimas ahogaron sus palabras. Entonces yo subí al pulpito y recité dicho acto de Consagración, Grandioso fue el homenaje del pueblo de Villafranca a la Compañía de Jesús.
Día 2 de febrero. – Mañana saldremos los últimos del Colegio hacia Estremoz. Gran movimiento de visitas y preparativos para la marcha. Poco antes de cenar entramos en la Capilla del Colegio para despedirnos de ella. Se encendieron todas las lámparas para hacer un rato de oración y se volvieron a apagar y se cerró la capilla. Triste última noche en el Colegio.
Día 3.- En este día en que la fundadora del Colegio, doña Dolores Domínguez, cumplió ochenta y dos años, se despide diciendo que tengan confianza en S. José y volverán pronto al Colegio de Villafranca. ¿Profecía? Abandonamos los últimos jesuitas, nuestro querido Colegio de San José. Después de decir las misas ya fuera de casa y después de tomar como desayuno los restos de la cena que ayer quedaron, y de despedirnos del Santo Patriarca, abandonamos, ¡hasta cuando Dios quiera!, el Colegio de Villafranca, a eso de las nueve de la mañana. Quedaron aún allí el P. Rector Gabino Márquez y el P. ministro Gómez-Bravo, para hacer entrega del Colegio, pero ya no comieron ni durmieron en él.
Día 4.- En este día en que se cumplió el plazo para poner en ejecución la incautación de los bienes de la Compañía de Jesús, se hizo entrega al alcalde de Villafranca de nuestro Colegio de San José que inicuamente nos quitan. ¿Dios perdone a nuestros enemigos! Marchan a Estremoz los últimos Padres jesuitas que quedaban en Villafranca. ¡Adiós Santo Patriarca, Patrón del Colegio, bendícenos a todos y danos gracias para santificarnos en medio de esta durísima prueba que Dios Nuestro Señor nos envía!
Día 5.- Instalados ya los Padres y Hermanos en el nuevo Colegio de Estremoz, se van acomodando el edificio que es casa particular de d. Roberto Reynolds, a Colegio de niños.”

El P. Francisco Mateos recibe a los que llegan en el patio principal de la Casa Reynolds. Carecemos de todo. Compramos lo indispensable para salir del paso. Con 37.000 pts. tenemos que equipar la casa y preparar lo preciso para el Colegio.

La Comunidad en pleno está en Estremoz y entre todos van acomodando el edificio para recibir lo antes posible a los alumnos. Quince días fueron precisos para la adaptación de la casa. El 15 de febrero fue destinado para la apertura de los alumnos en el nuevo Colegio. La inauguración oficial fue el día 19. Los alumnos fueron 83. El P. Valdivia presentó con los alumnos de Sexto un lúcido acto de Química y llamó la atención de todo lo más selecto de la ciudad. El Colegio adquirió fama de extra con este acto. Los militares, y en especial el Cuerpo de Caballería, situado junto a nuestro Colegio solían invitarnos a todas sus fiestas en su campo próximo a las murallas. La despedida de final de curso se celebraba en la iglesia de S. Francisco, con la procesión acostumbrada. Con el final de curso llegaban también los exámenes en el Instituto Barbara de Braganza de Badajoz. Entre los alumnos presentados obtuvieron 69 sobresalientes, 85 notables, 155 aprobados y solo 19 suspensos.

Convivencias

Del libro del P. López Pego. El Colegio de Estremoz crece.

El Colegio de San José, en Estremoz, que empezó con 83 alumnos internos en febrero de 1932, subió a 125 en el curso 32-33, a 200 el 33-34, a 220 el 34-35, y a 256 el 35-36. Este rápido crecimiento del número de alumnos trajo consigo la urgente necesidad de más espacio. En consecuencia, hubo que adaptar los edificios, en cuanto era posible y alquilar nuevos locales.

El edificio original y principal, que se alquiló a un precio de 10.000 ptas. anuales, era la casa de D. Roberto Reynolds, llamada el Palacete, situada en un altozano de la ciudad cerca de las afueras. El edificio adquirido para el Colegio comprende varios departamentos, con huerta en propiedad, noria para el abastecimiento de la casa, un naranjal y tres patios pequeños. El edificio principal tiene un precioso patio árabe y galería en el piso principal con cristalera… En la fachada del edificio estaba el parque de la ciudad, que servía para solaz de los mayores. La planta baja se dedicó a clases y la alta a dormitorios. El Colegio quedaba muy cerca del campo de fútbol que la Cámara de la ciudad había ofrecido al Colegio. Algo más lejos, pero también en relativa cercanía, estaba la hermosa Iglesia de S. Francisco, que el Señor arzobispo de Évora había puesto a disposición del Colegio.  A pesar de la amplitud del Palacete, hubo que hacer en él algunas modificaciones. Una de ellas, la primera y fundamental, fue el montaje de una nueva cocina, que hubo que pedir a Lisboa y proceder a su instalación, por lo cual en febrero y marzo de 1932, los alumnos tuvieron que comer en un Hotel de Estremoz, el «Palace». Durante el verano de 1932 se aprovecharon unos graneros abandonados y unas antiguas bodegas para construir 110 camarillas y, junto a ellas, duchas de «agua caliente y fría».

En el curso 1933-34 subió espectacularmente el número de alumnos, ya no eran sólo los colegiales de Villafranca, llegaban de toda España, no solamente los procedentes de Colegios de la Compañía, sino también de otros religiosos: agustinos, maristas, escolapios. Se pensó en abrir una especie de sucursal del Colegio en Elvas, pero las dificultades obvias de este paso, que además no agradaba al P. Provincial, hicieron que se desistiera de este proyecto. Providencialmente se ofreció una magnífica solución: el Sr. Rosado de Fonseca, presidente de la Cámara Municipal y antiguo alumno de los jesuitas, trasladó su domicilio a Lisboa, y ofreció alquilar al Colegio su casa, situada casi junto al Palacete. Este edificio se destinó a la 3ª División, unos 80 alumnos de   1° y 2° de Bachillerato. Era amplio y espacioso. Entre los alumnos empezó a ser conocida como «la casa del Alcalde».

El curso 35-36 llegan los alumnos a su máximo número, 256, todos pueden acomodarse en los pabellones existentes. El nuevo Rector, P. Enrique Jiménez, que ya había sido Rector en Villafranca en 1924, propuso dos cosas en lo que se refiere al alojamiento: mejorar los servicios higiénicos e instalar calefacción en los dos edificios mayores, el Palacete y la casa del Alcalde. Obtenido el permiso del P. Provincial, a mediados de octubre ya están en marcha las obras de instalación. Desde nuestra perspectiva pueden parecer extrañas estas decisiones de obras costosas (la instalación de la calefacción costó unas 8.000 ptas. en cada una de las casas) que sólo iban a ocuparse durante un curso más; pero hay que tener en cuenta que muchos de los habitantes del colegio de Estremoz no veían su regreso a España tan inminente. El mismo P. Jiménez decía en su carta al Provincial: «Calderas y radiadores son transportables a España, si es que esa fecha llega.»

El propietario del Palacete de Estremoz pide un aumento de los alquileres y se vuelve a proponer el traslado a Elvas. Sin embargo, el P. Provincial vuelve a negarse, ya que el aposentamiento en Elvas, sería en la práctica más costoso que la subida de precio de Estremoz. Entonces se alquila otra casa que se destina a la 4a División.  «Se ha alquilado otra casa, no tan magnífica como las otras pero que les sirve de desahogo, a la que se han trasladado algunos PP. y HH. Y en la que han establecido los de la 4ªDivisión (preparatorio) en colonia independiente.» La comunidad de jesuitas en Estremoz fue relativamente numerosa, osciló entre un mínimo de 24 el curso 31-32 y un máximo de 29 el curso 35-36. En total pasaron por el colegio 49 jesuitas. Los sacerdotes tuvieron un mínimo de 11 el 31-32 y un máximo de 15 el 35-36. Los escolares o maestrillos fueron 3 el curso 31-32 y siete el 34-35.  Los Hermanos Coadjutores por el contrario que eran 10 el curso 31-32, bajaron a 7 el curso 34-35.

Del diario del Hno. HernándezEntre los educadores que en aquellos años formaron parte de la Comunidad de Estremoz debemos mencionar a los PP. Ignacio Prieto, José Mª Muñoz, Mateo Sáez, y Ruíz Ayucar, con los cursos superiores; y Benigno López Soler, Ángel Mª Topete, Pérez Terol, Carbonell y Florentino Hernández, con los cursos inferiores. De la espiritualidad se encargaban los PP. Joaquín Múzquiz y Domingo Martínez Gálvez. El enfermero H. Gabriel Ibargallartu. De todos conservamos un recuerdo gratísimo.

Del libro del P. López Pego: Es curioso el hecho de que, en estos tiempos, tres jesuitas tuvieron sus dificultades con la justicia, dos con la justicia española y uno con la portuguesa. Uno de ellos fue el H. Mariano Hernández. Durante los primeros días de enero de 1933, al finalizar las primeras vacaciones de Navidad en el Colegio de Estremoz, el H. Mariano se desplazó a Villafranca para recoger alumnos. Aprovechó este viaje para ir también a Zafra y visitar a algunos chicos que habían estado en el Colegio de Villafranca, pero no se habían incorporado a Estremoz, sino que se habían quedado en un colegio de Zafra, también internado, llamado Colegio de San Luis; el H. Mariano Hernández les hizo la propaganda de Estremoz, esto naturalmente no agradó a la Dirección de aquel colegio, por lo que se ordenó al H. Hernández que abandonara el edificio. Lo hizo previa discusión, acalorada. En ella intervino un alumno de 17 años, que había estado en Villafranca y que defendió apasionadamente al Hermano, no contento con ello se fugó del Colegio. La Dirección del Colegio San Luis interpretó que se lo había llevado el H. M. Hernández y puso, contra éste, una denuncia por «allanamiento de morada y secuestro». Al llegar a Badajoz el Hermano,  fue detenido por orden del gobernador, y se le prohibió salir de la ciudad hasta que se aclarara el asunto. Por aquellos días llegó a Badajoz, trayendo después de las vacaciones un grupo de alumnos de Madrid el P. Prefecto, Juan Antonio Martínez, y la policía lo detuvo también por si estaba implicado en el presunto «secuestro». Terció en el litigio el padre del chico, claramente en favor del Hermano Hernández, y no contento con esto decidió llevar a su hijo al Colegio de Estremoz y acompañarlo personalmente, esto contribuyó mucho a aclarar las cosas, y a los 4 días se resolvió el asunto y se permitió a los dos jesuitas abandonar la ciudad. Hubo, como era natural repercusiones en la prensa local entre «La Libertad» que atacaba a los jesuitas, y el «Hoy» que los defendía.

Vida en el Colegio

        

Los colegiales de Estremoz siguieron sus estudios según los planes oficiales en España. Así se especificaba claramente en el prospecto del Colegio. Se examinaban como alumnos libres en el Instituto Barbara de Braganza de Badajoz. La vida en el Colegio transcurre con las mismas actividades que en Villafranca; clases, estudios, deportes, excursiones, ligas de fútbol, retiros espirituales … Es de destacar la importancia que tenían las Concertaciones, las Academias y la Tertulia Literaria. Actos públicos como las misas solemnes en los días de la Inmaculada y de San José, así como las proclamaciones de dignidades.

H. Hernández: La novillada tradicional en la fiesta del P. Rector fue muy sonada porque los toros fueron donación de la célebre ganadería de Infantes (Domecq). Los diestros se lucieron de verdad los tres hermanos Pedro, Álvaro y Salvador Domecq. El Matador de turno, Álvaro, aprovechó las buenas condiciones del animal, se aprieta en una buena serie de lances que remata con una media verónica con aplausos atronadores de la concurrencia.

La vida social del Colegio nos la cuenta el P. López Pego:

El destierro del Colegio en Estremoz no suponía un aislamiento total. Las visitas de los familiares desde España se tenían como en Villafranca los domingos, siendo unos días especialmente entrañables. A nivel de instituciones se mantenía la de los amigos portugueses: Arzobispo de Évora, D. Roberto Reynolds, el Sr. Rosado da Fonseca, los oficiales del Regimiento de Dragones de Olivenza… Venían también desde España otras visitas, no solamente los jesuitas de Badajoz, o los amigos de Villafranca, u otros jesuitas que se desplazaban al Colegio de Estremoz por razón de sus ministerios. También había a veces grupos juveniles, como los congregantes de Badajoz, Luises, Estanislao, acompañados del P. Marcelino Moreno, o aquellos simpáticos estudiantes del Instituto de Badajoz, que iban andando de Badajoz a Lisboa, e hicieron una inesperada escala en Estremoz el 9 de diciembre de 1933. Ya de vuelta en Badajoz el director del Instituto escribió al P. Rector, agradeciendo la acogida y atenciones tenidas por parte de profesores, alumnos y jesuitas, con los alumnos de su centro.

El Colegio fue visitado también por el presidente nacional de la Acción Católica Española, D. Ángel Herrera Oria, (Periodista, jurista, en 1940 se ordenó sacerdote. Primer presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, director del Debate, fundador del Centro Estudios Universitarios CEU, del Instituto Social Obrero ISO, posteriormente Obispo de Málaga y Cardenal…) La Acción Católica de Propagandistas, fue fundada (entre otras muchas cosas que fundó como ICAI), por el P. Ángel Ayala, S.J. estuvo de Maestrillo en nuestro Colegio de Villafranca entre 1898 y 1900. También estuvieron políticos como Don José Mª Gil Robles y Don. José Mª Valiente.

Visitas

Vuelta a Villafranca

El día 30, ante notario, se firma la devolución del Colegio “como centro de enseñanza”. En ese momento no se devuelve la propiedad del Centro a la Compañía de Jesús, pero se puede comenzar el nuevo curso escolar a mediados de noviembre. El grueso de la comunidad de Jesuitas permanece en Estremoz hasta el 30 de octubre.

José María Díaz la Orden

Así nos lo cuenta en su diario el P. García Murga:

«El día 30 de octubre a las 8.15 de la mañana, un autobús salía de Estremoz repleto de Padres de paisano, la baca rezumando baúles y maletas. Transbordo en la frontera. Intensa emoción al ver la bandera y las tierras de España. Al mediodía la camioneta se paraba a las puertas de nuestro Colegio de San José, convertido en Hospital marroquí de sangre. Al día siguiente los recién llegados velaban ya el sueño intranquilo de los heridos y curaban sus heridas». 

La devolución oficial de la propiedad del Colegio, no se hizo por parte del gobierno hasta el 21 de abril de 1940, después de varias peticiones solicitándolo.

Para terminar y reflejando las memorias del P. Juan N. Vargas, antiguo alumno de Estremoz, en la revista “Villafranca – Estremoz”, número extraordinario de septiembre de 1982, con motivo del 50 aniversario de la marcha a esa ciudad: consigna los nombres de los 15 compañeros fallecidos en campaña y los 3 jesuitas y 5 compañeros asesinados durante la contienda.

Dentro de estos últimos quiero destacar el de Santiago Mosquera y Suárez de Figueroa, asesinado el 24 de agosto de 1936, en su pueblo Villanueva de Alcardete (Toledo), con 16 años. Actualmente está en proceso de beatificación.

Como decía al principio, solo he pretendido recopilar narraciones de los diarios de algunas de las personas que vivieron aquellos momentos, sus temores, vivencias y que todo ello sirva para recordar y no caiga en el olvido una parte de la historia de nuestro Colegio San José de Villafranca de los Barros.