El Encuentro de Navidad, para los antiguos alumnos de las diez últimas promociones, tuvo en su última edición un invitado de excepción. Les unía su condición de antiguo alumno del Colegio San José pero le separaba de la mayoría unos ochenta años.

Juan Bautista Girón, de la Pr. 1946, volvió a recorrer pasillos y estancias de su colegio entre recuerdos y emociones, acompañado por una gran representación de su familia. Fue, sin duda, un momento especial para ellos pero también para los asistentes al encuentro que, escucharon sus palabras al término de la Eucaristía, le aplaudieron con gran emoción y agradecieron su testimonio profundamente salpicado de un enorme cariño al colegio.

Entre anécdotas y fotos vivieron una mañana muy emotiva y, tras su regreso a Madrid, nos enviaron este testimonio como recuerdo de su visita:

Visita al Colegio San José en Villafranca de los Barros

«El pasado 27 de diciembre tuve la oportunidad de visitar mi antiguo colegio San José en Villafranca de los Barros. Salimos de Madrid a las 7:00 de la mañana para llegar a tiempo a la misa organizada por la asociación de antiguos alumnos, dirigida especialmente a las promociones más jóvenes.

El colegio ha mantenido su esencia, como si el tiempo no hubiera pasado, y además ha actualizado y mejorado sus instalaciones. Paseamos por los pasillos y encontramos la orla de la promoción de 1946, donde aparecía mi foto. Fue muy bonito y entrañable recordar aquellos días. El presidente de la asociación de antiguos alumnos, Ricardo Martínez Galán, la directora de comunicación,  Laura Díez y el director del colegio, Jaime Torralba, nos recibieron con gran cariño. Nos impresionó el gran salón de actos o teatro, cuya construcción comenzó en 1946, cuando yo ya no estaba, y que tiene capacidad para mil personas. Está conservado de manera excepcional.

   

La misa fue oficiada por el padre Juanjo Aguado sj, Superior de la Comunidad Jesuita Badajoz- Extremadura,  quien pronunció una homilía cercana y entrañable, bien pensada para los alumnos y con mensajes de gran utilidad, como el espíritu de servicio que siempre ha caracterizado a la Compañía de Jesús. Al finalizar, tuve la oportunidad de dirigir unas palabras a los antiguos alumnos presentes.

Finalmente, compartimos una comida familiar con mis hijas, mi yerno y mis nietos, que resultó muy agradable. Quiero agradecer especialmente a mis hijas María Eugenia y Pilar,  por haber organizado este día tan especial».

Palabras dirigidas a los asistentes al Encuentro de AA por Navidad:

«Hola, lo primero me gustaría que supierais es quién soy.

Mi nombre es Juan Bautista Giron Alegre y tengo 98 años. Soy hijo de Pascual Giron y de Eugenia Alegre. Mi madre falleció cuando yo tenía tres años y mi padre cuando tenía nueve. Ambos provenían de familias humildes, aunque mi padre logró convertirse en notario, lo que en aquella época era todo un logro. Desafortunadamente, quedé huérfano siendo muy pequeño.

Cuando hago balance de mi vida, pienso en aquellas personas que me dieron un empujón para llegar a ser lo que soy. Uno de ellos fue un tío mío, sacerdote, que conocía a los jesuitas y consiguió que yo pudiera estudiar interno con ellos. Estuve primero en Areneros y después vine a San José de Villafranca de los Barros para cursar los dos últimos años y hacer la reválida. Recuerdo que me examiné en Sevilla y terminé en el colegio en 1946.

                                       

Tengo recuerdos muy vivos de algunos profesores, como si fuera ayer. Cuando uno se hace mayor, la memoria reciente se desvanece, pero lo que ocurrió hace 80 años permanece claro. El profesor de literatura, cuyo nombre compuesto no logro recordar, nos enseñó a leer de verdad: nos pidió cerrar los libros y nos entregó ejemplares de la Eneida y la Ilíada, pilares de la cultura griega y latina. También recuerdo al profesor de química, que nos enseñaba a crear compuestos, y al profesor de religión, que nos introdujo en la teología más allá de la simple clase.

Tengo un gran agradecimiento a los jesuitas, porque ellos forjaron mi personalidad y me permitieron tener una carrera profesional como economista y abogado. Siempre he sido un gran admirador de la orden de San Ignacio de Loyola».

 

En la Asociación de Antiguos Alumnos nos sentimos privilegiados por tener entre nosotros a compañeros con él y poder escuchar su testimonio es fundamental para no perder la esencia que nos reúne en torno a nuestro colegio. Gracias a la familia de Juan Bautista por hacerlo posible.